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Representantes de las 8 organizaciones sindicales del Magisterio Zuliano, de la Intergremial Universitaria y de la UNASSG se movilizaron en tres puntos estratégicos de Maracaibo y en varios municipios de nuestro Estado Zulia, exigiendo salarios indexados y el fin del instructivo Onapre.

La ​protesta ciudadana en los puntos neurálgicos de la ciudad de Maracaibo se convirtió este martes en el epicentro de la indignación laboral. Diversos gremios universitarios, la Coalición Magisterial, organizaciones de trabajadores y sectores de pensionados se concentraron en cuatro puntos emblemáticos para protagonizar un cacerolazo que resonó con fuerza. Esta actividad se enmarca en una jornada nacional de protesta que sirve como preludio a las movilizaciones previstas para el próximo 1° de mayo, Día Internacional del Trabajador.
​Los focos de concentración fueron estratégicamente seleccionados para garantizar la visibilidad del reclamo: las Cuatro Esquinas en Delicias Norte, la Curva de Molina, la Circunvalación No 1 y el casco central, específicamente en las inmediaciones de la estación Libertador del Metro de Maracaibo. En estos lugares, el sonido del metal golpeado se mezcló con consignas que exigen una transformación profunda de las políticas salariales vigentes.
​Exigencias basadas en la realidad económica del trabajador.

​El núcleo de la protesta se centró en la precariedad del poder adquisitivo. Los voceros gremiales reiteraron que la principal exigencia es un ajuste salarial indexado a la canasta básica, tal como lo establece el artículo 91 de la Constitución. Los manifestantes denunciaron que el ingreso actual es insuficiente para cubrir las necesidades más elementales, lo que ha sumido a la clase trabajadora en una crisis sin precedentes.
​Además del tema salarial, la agenda de lucha incluyó la exigencia de derogar el Memorándum 2792 y el instructivo Onapre. Según los líderes sindicales, estos instrumentos administrativos han cercenado beneficios históricos y han aplanado las tablas salariales, desconociendo la meritocracia y los años de servicio. El respeto a la libertad sindical y el control efectivo de la inflación también formaron parte del pliego de demandas presentado durante la jornada.
​Respaldo de la UNASSG y solidaridad con el sector universitario y educativo en general, ​La Unión Nacional de Acción Social, Sindical y Gremial (UNASSG) tuvo una participación activa en los puntos pautados para este martes 21 de abril. Desde las concentraciones, los representantes de esta plataforma enfatizaron la necesidad de rescatar los sueldos y asegurar pensiones dignas para quienes dedicaron su vida al desarrollo del país. La restitución de las contrataciones colectivas se presentó como una urgencia impostergable para recuperar la institucionalidad laboral.
​Por su parte, el ingeniero Golfredo Dávila, coordinador general de la UNASSG, ofreció declaraciones contundentes sobre el panorama político y social. Dávila manifestó que la institución se solidariza plenamente con el paro nacional de 24 horas convocado por la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV) para este miércoles 22 de abril. Según el vocero, la lucha es una sola y busca reconquistar derechos que han sido conculcados por las estructuras de poder actuales.
​Hacia una movilización nacional por la dignidad laboral.

​La jornada en Maracaibo no es un hecho aislado, sino parte de una agenda de movilización nacional que busca presionar por cambios estructurales. Los trabajadores advirtieron que, de no recibir respuestas concretas, las acciones de calle se intensificarán. La unidad entre gremios educativos, salud y administración pública parece consolidarse como un frente común ante la crisis económica que atraviesa la nación.

​Con el material audiovisual recolectado durante el cacerolazo, los organizadores esperan sensibilizar a la opinión pública internacional sobre la situación del trabajador venezolano. La jornada concluyó con un llamado a mantenerse en alerta y participar masivamente en los eventos programados para la semana próxima, reafirmando que la lucha por el salario es, en esencia, una lucha por la vida y la dignidad de las familias zulianas.